miércoles, febrero 21, 2007

La patria

Cuando digo patria
recuerdo una calle empedrada
un beso robado en la noche
un lamento, un día vacío.
Una palabra en el momento preciso.
una emoción que a pesar de todo late
el coraje que se ejecuta
la costumbre de un café, el olor de los jazmines
la cercanía de un amor que me entusiasma

Ben Arabí

En la larga tradición sufí, repleta de poetas y escritores, se encuentra el nombre Ben Arabí o Ibn Arabí. Leí de quien no quiso someterse a Carlos Magno que los que adoran a Dios en el sol, contemplan el sol. Los que adoran en las cosas vivientes, ven a un ser viviente. Los que lo adoran en los objetos inanimados, ven un ser inanimado. Los que lo adoran como Ser Único y sin semejante, ven lo que no tiene semejante.
Me dejo ir. Un maíz. Una lágrima. Cada cual reza lo que cree. Su dios es de los límites de sí mismo. No te apegues a algo ni dejes de creer en alguna cosa. No importa que dejes de suplicar, no te enredes. Vamos, allá arriba. Baja a lo más bajo. Recorre. Baila. Siente. Dios, aquel en quien confías, está en todas partes.

Mis álamos


Nos acompañan con sus formas desde las antiguas litografías, los óleos de pintura colonial o las primeras fotos de mediados del siglo XIX.Son parte de nuestra historia. No hay ninguna especie sudamericana, aunque varias naturalizadas. Pertenecen, al género pópulus, que en latín significa pueblo. Y, junto a los sauces, a la familia salicácea. He visto su perfecto equilibrio sobre este mundo. El viento que los hace elevarse en el aire. Hoy me recuerdan aquel tiempo en que las cosas eran bellas y yo también me suspendía con energía. Tal vez ahora sea polvo o me hayan convertido en nada, pero no puedo volver atrás. La vida me empuja. Hago parir nuevamente el corazón.