jueves, agosto 30, 2012

Vandana Shiva y las semillas fértiles


Su padre velaba las montañas del Valle de Dehradun, su madre le enseñó a ver toda la India contenida dentro de un grano de arroz basmati. Ella audaz e inquieta se fue hasta Ontario para doctorarse en física cuántica. Estando de regreso, ocurrió el desastre de Bhopal, en el que una fábrica de pesticidas tuvo un escape de gas y mató a 8.000 personas en una noche. Desde entonces  Vandana Shiva decidió crear bancos de semillas para defender la vida y la biodiversidad.
Para las empresas multinacionales, el valor de las semillas radica en su discontinuidad. Producen deliberadamente granos que dan frutos infértiles. Solo pobreza causa esto a los agricultores y agricultoras. Como no se reproducen, deben volver a comprarlas año a año.
 
Las semillas que guarda Vandana Shiva no están patentadas. Son fecundas,  libres y gratuitas. Cuando hay ciclones o sequías se reparten especialmente.  Los campesinos las  plantan y cosechan sus frutos que otra vez pueden volver a nacer.

miércoles, octubre 27, 2010

Remedios Varo: la ciencia del sueño escrita con pinceles

Hace unos años que los surrealistas han proclamado un arte nuevo. Esta joven catalana ha compartido con ellos charlas y exposiciones en los cafés de París. Pero cuando Francia es ocupada viaja a México para preservar su alma. Desde niña Remedios Varo ha conocido sueños inoportunos y desiertos de arenas movedizas que se acumulan debajo de la cama. Por eso, desde el extenso universo de su imaginación, pinta y pinta. En sus cuadros una mujer puede abrir un cofre y encontrar a su doble. A las aves les está permitido tener violines en los pechos y los vampiros pueden ser vegetarianos. Poco le influyen la necesidad de fama o el reconocimiento de los críticos de arte. Ama el aislamiento, la lectura tranquila de textos alquimistas, el cuchicheo de las plantas. Es pintora, no para detener un instante del mundo sino para crearlo.

martes, junio 29, 2010

Alaide Foppa: una más


Hace tiempo que vive en México. Con 65 años da conferencias, funda una revista femenina, tiene un programa de radio, escribe poesía y una vez por semana dicta clases de sociología en la Universidad. Como llega diciembre, mes de fiestas, Alaíde decide visitar a su madre enferma. Con dolor en el pecho llega a Guatemala. El ejército de la Guardia Nacional hace solo unos meses, ha matado al menor de sus cinco hijos. Ahora es ella la que camina con miedo por las calles que gobierna Romeo Lucas García. Y no es para menos. Cerca del mercado de artesanías de la zona 13, la alcanzan y la secuestran dos hombres del escuadrón de la muerte. Conocida la noticia, intelectuales de todo el mundo piden por esta académica, honesta y generosa. En México, sus compañeras de la revista FEM, envuelven su nombre en reclamos y oraciones. Cada día piensan: “Ya regresará” “Ahora va a abrir la puerta y entrar”, “Sonará el teléfono y la oiremos”. Pero ella ni vuelve ni llama. Jamás se supo tampoco el lugar donde fue a parar su cuerpo. Sin tumba y sin sitio donde llevarle flores, Alaide Foppa pasó a engrosar la larga lista de desaparecidos latinoamericanos.

viernes, mayo 28, 2010

Gabriela Mistral recibe el premio Nóbel

Mientras la segunda guerra del mundo trata de terminar, en 1945 la radio de Estocolmo anuncia la concesión del Premio Nóbel de Literatura. Para sorpresa, Europa por primera vez reconoce que también en Hispanoamérica hay poetas. A una maestra rural chilena se le otorga el galardón que quita el sueño a más de uno. De brasil donde es cónsul Gabriela Mistral se sube a un barco de nombre Ecuador y llega a Suiza. No han podido elegir a escritora más humilde y austera. El día esperado fue en diciembre. Más de 3000 invitados hay en el Palacio de la Filarmónica. Cuando es proclamada, desciende del estrado y recibe con un lento movimiento de manos el diploma y la medalla que le ofrece el rey. La poetisa dice muy pocas palabras. Tan pocas que hay quien comenta: que raro siendo una escritora, que viaje tan largo para un discurso tan corto. Ella está vestida con un tapado sobrio que le presta una embajadora y zapatos de taco bajo. No lleva otros ojos que los que vieron la luz de su valle de Elqui. Un perfume sacado de esas viñas y esos higuerales. Sus gestos casi puros de partir el pan, comer las uvas, poner los pies con pesantez en suelo quebradizo. Para distinguirse, la cordillera de los Andes no necesita ni  grandes discursos, ni  joyas, ni sombrero.

domingo, mayo 02, 2010

Carol Dunlop y Julio Cortázar: los autonautas del cosmoamor


En un viaje por la autopista del sur que une París con Marsella, el será el lobo y ella la osita. El indomable Farner, un dragón rojo Volkswagen que los llevará a rienda corta de paradero en paradero. Es un juego de treinta y tres maravillosos días fuera del tiempo. Una fiesta a la vida sobre una larga cinta de asfalto caliente. Todas las mañanas se besan los labios y se ofrecen su alegría de enamorados. Jugos de naranjas mirándose y montañas de café. Con ese estado de ingravidez, la felicidad les sale por los ojos y la detienen escribiendo juntos. Cuanto más avanzan más se gozan. Terminan llenos de planes. Amarse todavía más intensamente. Al regreso un mal que no es pasajero le arrebata a Carol su luz, su sonrisa, su entusiasta vivencia del sol y del mar. Cortázar edita este libro, en una soledad agobiante. Dejándose doler recuerda. Compagina las fotos. Y limpia los textos ya escritos. Subida a esas palabras, desde la muerte, ella busca abrigarlo.

domingo, abril 18, 2010

Tamara Lempicka: representante máxima del art decó

Los que la critican hablan de su mundo fácil, despreocupado y superfluo, mientras su país late bajo la revolución roja. Para no desmentirlo ella se pinta con largos guantes amarillos, en un famoso Bugatti verde. Y en las fotos aparece con pulseras anchas, fumando cigarrillos en boquillas de ébano. Tamara abandona Rusia y vive en Francia, Italia y Estados Unidos retratando a aristócratas, condes y reyes que añoran el esplendor de la nobleza. Pero sobre todo pinta innumerables mujeres con cuerpos que derrochan vitalidad en una técnica perfecta. Arte por el arte. Y también por dinero. Entonces un cambio. Para conocer su sombra, se recluye en un convento en Suiza. Solo allí comienzan a aparecer campesinos, viejos con mandolinas, mujeres con niños, vírgenes y una madre superiora con tristísimos ojos azules.

miércoles, abril 07, 2010

Un ángel en el piano: Martha Argerich


El Colón, el gran teatro de ópera de Argentina, está lleno de gente. Martha Argerich, aparece por la derecha, saluda tímidamente y se sienta en la butaca del piano. La orquesta sinfónica de la ciudad comienza la breve introducción del concierto de Schumann en la menor. Es uno de los más grandes conciertos para piano de todos los tiempos. Entre sinfonía y gran sonata ha sido interpretado por los artistas más renombrados. Esta vez la forma es prodigiosa. Los acordes son veloces. Precisos. Con una transparencia única. No es solo mera técnica. Cada nota hace brotar del alma un torrente indescifrable. Cuando finaliza, la ovación es tan inevitable como lógica. Martha tiene esa noche solo 10 años.

sábado, abril 03, 2010

Dora Maar: musa y fotógrafa

El encuentro ya es mítico. El café Deux Magots de París está lleno de gente y ruido. En una de las mesas una mujer elegante juega con una navaja. Sin precisión hace muescas en la mesa. A menudo se lastima y la sangre mancha sus guantes negros. Es pintora y fotógrafa. Una mujer independiente, moderna. Amiga de surrealistas ha sido amante de Georges Bataille. Un poco más allá un señor ya entrado en años, bajo y canoso conversa con Paul Eluard. Es un famoso pintor español y se siente atraído por el rojo que brota de las manos cortadas. Cuando se le acerca y le pregunta en francés ella le responde en castellano con acento argentino terminándolo de cautivar. Durante meses él pintará sus facciones graves, entre tristes y desesperadas. Hasta que el gobierno español le hace un encargo y decide inmortalizar el bombardeo alemán a un pueblo del país vasco. Ella ya se ha convertido en su compañera. Es también la única que puede estar cerca cuando el pintor trabajaba. Incluso obtiene un permiso que hasta ahora nadie ha logrado: fotografiar cada día los bocetos. Pablo Picasso copia su rostro para las cuatro mujeres que aparecen en el cuadro más famoso del siglo XX. Dora Maar es quien se retuerce de dolor al lado del toro impasible. Quien grita junto al caballo y el guerrero muerto. Es también la que llorando porta la luz en el Guernica.

sábado, marzo 27, 2010

Charlotte Salomón, buscando la vida




Se llama Charlotte Salomón y está llena de miedo. Todas las mujeres de su familia se han suicidado. Su madre. Su abuela. Su bisabuela. Su prima. Y sus tías. Ella hace lo imposible por no querer morirse y encuentra en los colores un poco de resguardo. Su espíritu se expresa y pinta. Es joven y tiene ganas. Aparecen algunas flores. Algunas playas. Una pareja queriéndose. Después su trazo sencillo empieza a copiar soldados nazis, banderas con la cruz gamada y otros signos del horror. Un día. Un maldito día la obligan a subirse a un tren por ser judía. De inmediato se llena de un presentimiento espantoso: de esta muerte que le viene de afuera no podrá escaparse. Ni ella, ni el niño o la niña que está creciendo en su panza. Aun así, con los ojos cerrados ve el cielo que está rojo y es hermoso. De prisa alcanza a entregarle a un hombre dos paquetes prolijamente atados. En 1943, con solo veintiseis años, Charlotte es asesinada en un campo de concentración. Sus casi ochocientos dibujos pudieron salvarse.

viernes, marzo 12, 2010

Endehunna: los versos más antiguos

Sentada en su templo, descalza, Endehunna escribe en tablillas de arcilla himnos, poemas, oraciones. Ella es hija del emperador acadio Sargón y vive en Babilonia, el primer reino histórico que se tenga memoria. Mientras busca las palabras, verso a verso, enciende el fuego como suprema sacerdotisa. Los poemas más antiguos que se conocen nacieron de la mano de esta mujer. Y no cuentan ni guerras, ni conflictos, ni engaños sino alabanzas a la diosa Inanna, la gran madre del cielo y la tierra.

jueves, marzo 11, 2010

Leonora Carrington: la última surrealista con vida



En mayo de 1940, los alemanes entran a Francia. Max Ernst es llevado por segunda vez a un campo de concentración por pertenecer al movimiento de intelectuales antifascistas. Su esposa, aunque inglesa, escapa a España y se siente asfixiada por los muertos. Siente que la tierra roja es la sangre seca de la guerra civil. Su estómago se mueve como un terremoto. Contra su voluntad es internada a pedido del cónsul británico en Santander. Allí se da cuenta que Covadonga, Amachu y Abajo no formaban parte de Egipto, China y Jerusalén, sino que son pabellones para dementes. Colgada a los barrotes como un murciélago, decide escapar de manera urgente. Cuando por fin llega a México, los personajes suben y se acomodan solos en sus cuadros. Hay mujeres que al mismo tiempo son ramas, nidos y pájaros. Monjitas que se ahogan en el vaso de agua de su virtud. Nigromantes y astrónomos de larguísimos sombreros. Minotauros que comen en mesas. Bosques de fantasmas, de larvas y de hongos venenosos. Vasijas que crean ríos. Leonora, no puede ni quiere explicar nada. Que cada quien entienda a su manera.

sábado, marzo 06, 2010

Renee Vivien resucita a Safo


Aunque solo vivió 32 años viajó para conocer las maravillas egipcias. El encantamiento de los faraones desaparecidos. A Isis con las alas verdes que protegían a los muertos. A Anubis con cabeza de buitre pesando su corazón en la balanza suprema. Vio el altar terrible de la antigua Eleusis. Las piadosas y paganas bellezas de Sevilla. La interminable Arabia y sus mil caravanas. La cada vez más pálida Venecia. Egipto replegado frente a la gran Esfinge. Las ordas sordas de Mitilene. Las frágiles voces japonesas de Yeddo. Los rostros dorados de China. Renee vive errática. Los hombres y el matrimonio la ofenden. Lánguida, melancólica, extremadamente sensible, regresó a París, a su apartamento en la avenida de Bois de Boulogne. Para ver más. Para resucitar a la mítica Safo de Lebos. Para probar que era posible escribir sin disimulos sobre sus amores con otras mujeres. Para regalarles sus ojos. Aquellos que vieron tantos crepúsculos, tanto mar, tantas violetas.

viernes, febrero 26, 2010

Lola Mora a puro cincel

A principios de siglo, la fuente de las Nereidas perturba el sueño de las ligas moralistas de la ciudad de Buenos Aires. Lola Mora ha creado a la diosa Venus en mármol de carrara, surgiendo desnuda de una concha marina. La acompañan mujeres y atléticos varones también al descubierto. Los defensores del decoro logran que la estatua no se coloque en la avenida Leandro N. Alem, demasiado cerca de la catedral. Pero tritones y  ninfas encuentran lugar en el Paseo del sur. Mientras se desgastan las infamias, nada puede detener la música que nace de esos cuerpos de piedra.

jueves, febrero 11, 2010

Los grises de Romaine Brooks

Su estudio era un cuadrado acristalado en lo más alto de París. Ni pesimista ni optimista. Con temperamento venturoso. La veo vibrando detrás de su pincel. Sus objetos no son las naturalezas muertas sino las mujeres que quiere y desea. Aquellas que sin hipocresía, se mueven horondas ventilando verdades.  Que hacen temblar miedos y copas. Para Romaine Brooks un hombre no es solo un hombre. Y una mujer es más que una mujer. Grises también son las tormentas, las fábricas, los trajes, los rostros. Y días hermosos con cuerpos que dejan leerse y acompañarse. En sus cuadros Ida Rubeistein es Venus. Nattalie Barney, a quien amó durante 50 años, es La Amasona. Elsie de Wolfe posa junto a una cabra y la Baronne d´Elanyer se acompaña con una pantera. Yo veo a Romanine sin sombrero, pelo corto vestida con capa, moviéndose con el viento del mar. Toda ella sin prejuicio y plena con sus grises. Aunque me imagino que a veces cansa mantener tanto tiempo prendida la hoguera. También llueve y hay viernes que son tristeza. Dicen que siendo una anciana vivió en una casa con cortinas negras, sintiendo temor a que los árboles del jardín le terminaran de chupar la vida.

viernes, febrero 05, 2010

El no de la reina Vasti


"Mas la reina Vasti no quiso comparecer a la orden del rey enviada por medio de los eunucos; y el rey se enojó mucho, y ardía en ira" (Ester 1: 12).

Yo que vivía entre joyas y lujos, sabía también de la muerte estando viva. Esa noche desperté sobresaltada cuando uno de mis eunucos entró a la habitación. Encendí la lámpara y escuché sin inmutarme la nueva orden de mi esposo, el rey Asuero. Sus palabras caían como piedras en el agua de mi pecho. Podía escuchar las risas en el comedor. Imaginarme los cuerpos excedidos por tantos barriles de vino. Jefes de provincia, personas notables de Persia y Media y por supuesto, el rey jactándose de la propiedad de mi belleza. En mi vida no estuve ni estaría más asustada que en aquel momento. Pero tenía dignidad. Y una firmeza que me ponía a salvo de cualquier venganza. Sabía que el pedido era para desmerecerme. El rey ordenaba que me llevaran a la fiesta vestida con una corona para que otros hombres ebrios admiraran mi belleza. Por eso, por primera vez dije simplemente: no. Al decirlo no levanté la vista porque estaba llena de mi misma. Luego me di vuelta, muy despacio. No era un caballo. Era una mujer. Volví a recostarme y soñé lo mismo que la noche anterior, y que otras muchas otras veces en los últimos meses. Soñé que me sumergía en el agua y que cuando salía era una ninfa. Nadie en todo el imperio pudo presentir mi decisión. Nosotras, las mujeres de siempre, reinas o plebeyas. Las coreutas, las bailarinas, las costureras, con malvones en los labios, acudíamos desde hace siglos corriendo a cumplir sus pedidos humillantes. Esa noche rompí ese libreto a patadas. Ellas no pudieron, yo podría. Que nos devolvieran las palabras, los olores perdidos y los años que parimos en silencio fingiendo que todo daba igual, que ya nada cambiaría. Pero en el palacio sólo había ángeles rendidos, pájaros sin alas, embrutecidos consejeros borrachos, perros viejos meando entre las piernas. Y nada de comprensión. Nada de la felicidad. Nada de nuestra felicidad. Aquella que le prometieran a nuestras madres y a la madres de nuestra madres. Todo en esta ciudad olía mal. Cuando el rey supo mi respuesta se llenó de odio e ira. Experimentó la zozobra de la desaprobación. Y se inventó mordiscos falsos y agresiones. Sus consejeros no dudaron en sentenciar que al no obedecerlo, había ofendido a su majestad, a todas las autoridades, a todos los jefes del rey y en definitiva a todos los hombres. Solo ellos eran los amos de nuestras casas. El edicto fue estricto y la represalia excesiva: nunca más podía presentarme delante del rey. Menos realizar una defensa. Desde ese día debí dejar mi título de reina para que otra mujer más digna lo ostentara. Ya fuera del palacio, comía una sola vez al día. Disponía de tiempo y silencio. Poco a poco fui olvidándome de los lujos, de las fiestas, del templo. Me di cuenta que nada había sido fruto de locura o de un estado de agitación transitorio. Desde que salía el sol hasta que caía la tarde, desbandaba las hormigas coloradas que subían a mi mesa. Amasaba el pan. Sembraba oréganos y helechos. Venían a mí las palabras que alguna vez alguien lanzará al mundo. A salvo de todo temor, descubrí que aquella noche en que dije no, había desplegado mi voluntad. Y me di cuenta que esa es la mayor autoridad del mundo. Había sido una lucha, una batalla sin violencia. Había si, perdido una corona pero mi pecho latía sin angustias y sin prisa. Un solo cuerpo con infinitas ramas. En aquel tiempo muchas mujeres del reino clausuraron puertas y ventanas. Improvisaron altares en las grutas y los fueron llenando de madreselvas. Se quitaron los prendedores y las sortijas y se dispersaron por el mundo con pequeños baúles de madera. Pudieron saltar. Fueron, como nunca antes, dueñas de sus casas. Tuvieron irresistibles deseos de vivir.

jueves, diciembre 31, 2009

Uta Hanske-Heinemann, los preservativos y las sanciones


Ya pronto van a hacer casi 20 años que Uta Hanske-Heinemann visitó en un verano caluroso el palacio Ducal de Valencia, residencia de jesuitas. En un texto corto que leyó en castellano cuestionó que el Papa tenga poder de decisión sobre el empleo de preservativos y anticonceptivos. Dijo: “No quiero hablar ni a favor ni en contra de los preservativos. Ni a favor ni en contra del coitus interruptus. Lo único que afirmo es lo siguiente: todo eso al Papa ni le va ni le viene”. Uta Hanske Heinemann ha sido siempre una precursora. Bien plantada siguió un camino y no tuvo nunca miedo a decir verdades. Por supuesto y no tengo dudas: las suyas. Las propias. Fue la primera chica que tuvo como alumna el instituto 'Burggymnasium' de Essen, en el que terminó su bachiller con ‘matrícula’, cosa que no había ocurrido en 30 años. Fue la primera mujer en obtener un doctorado en Teología Católica, en la Universidad de Múnich en 1954. Fue también la primera mujer en obtener una cátedra en la Universidad de Essen: la cátedra de Nuevo Testamento e Historia de la Iglesia Antigua. Además es mundialmente famosa por algunas de sus obras publicadas. Recién ayer leí parte de su "Eunucos por el reino de los cielos". Tantas distinciones académicas. Tanta osadía en los juicios. Tanto atrevimiento en lo pensado y en lo dicho, debían recibir alguna sanción o penitencia. Uta fue la primera mujer retirada de su cátedra por su interpretación de la virginidad de María como una realidad no biológica. La vida te da. Vos ofreces. Los que juzgan te sancionan. Sin timidez pero con firmeza sos capaz de pensar algo distinto. Las instituciones te premian. Las instituciones te condenan. La gente también. Desde aquí veo que la laguna esta crecida. Muy crecida. Pero el agua va en busca del mar sin preguntar razones y tampoco hace discriminaciones ni ideológicas ni partidarias.

domingo, octubre 11, 2009

El logro de Elisabeth Schüssler y Francis Fiorenza


Lo supe por Teresa Forcada. Elisabeth Schüssler y Francis Fiorenza no eligieron la fecha de su boda al azar. Escogieron el día que el calendario litúrgico indicaba leer como segunda lectura el pasaje de 1 Cor 11.3. Aquel que dice: "Pero quiero que comprendáis que todo hombre tiene a Cristo por cabeza, el hombre es cabeza de la mujer, y Dios es cabeza de Cristo". Ambos eran especialistas en temas bíblicos y sabían bien lo que hacían. En el rito cristiano, a los novios se les permite cambiar las lecturas de la celebración. Elisabeth y Francis lograron que en esa fecha en su parroquia no se pronunciaran aquellas palabras que los violentaban. Elisabeth y Francis vivían y deseaban una experiencia de amor complementario. Ser varón. Ser mujer. Que todas las riquezas se encuentren en ellos. Decirse y escuchar palabras simples. De tierra. De aire. Que en vez de separarlos los acerquen.

viernes, agosto 07, 2009

Betsabé


Cuando la vio se apoderó de él una infinita ternura. Y un deseo insondable de poseerla. De hacerla suya para siempre, aunque ella tuviera marido. Era extremadamente hermosa. Su voz, profunda. Se movía lentamente. La abrazó con una brutal fuerza. Y al penetrarla ella gritó de dolor y sintió que todos los hombres son hombres, aunque algunos se hagan llamar reyes. Con el tiempo David llegó a no entender como había podido vivir sin Betsabé. Ella lo despertaba a la mañana, lo untaba con óleos, le raspaba la suciedad, le servía la comida, lo acompañaba cuando tocaba la lira. Sentada un poco detrás de él, lo ayudaba en su función de juez susurrándole que no solo diera castigos, sino también perdonara. Betsabé fue lo más divino que tuvo en su vida. El rey David pertenecía a dios pero dios debía ser como ella.

domingo, agosto 02, 2009

Ende y la gran meretriz de Babilonia


Dentro de poco todo estará oscuro y ya no se podrá seguir pintando en el monasterio mixto de Tábara. Hace unas horas que Ende junto a Emeterio han terminado de ilustrar los “comentarios del Apocalipsis de San Juan” del monje llamado Beato. Sentada, con un gesto fatigado; ella se lleva las manos a la cara para acomodar su velo. Después de haber leído con decente veneración la historia de los profetas e ilustrar este libro por años, Ende ha comprendido, al menos dos cosas. La primera mínima, la segunda irreverente: sus manos son capaces de crear y dios tiene también rostro de mujer. Por eso cuando Emeterio le propone dejar su nombre junto al suyo en la última página, ella no duda en tomar su pluma y sobre la piel de oveja escribirlo agregando: pintora y sierva de Dios. Desde hace tiempo, en el silencio de conventos y abadías, numerosas monjas se han dedicado al trabajo de copiar libros y salterios. Sin embargo a ninguna se le ha ocurrido firmar las obras. Y si lo pensaron, no se lo permitieron. Con la posibilidad que se le ofrece, el mundo que viene podrá saber que las mujeres han sido desde siempre artistas. Otra cosa es que las hayan negado. Dar a conocer su segunda revelación es más difícil. Tendrán que pasar centenares de años para que alguien se de cuenta que ella no ha dibujado a la gran Meretriz de Babilonia arriba de la bestia de siete cabezas sino al lado del árbol de la sabiduría. Con alegría, después de tantas imágenes de hombres que fueron considerados santos, yo pude ver a la diosa con su copón rojo en lo alto. En la catedral de Girona se encuentra este códice pintado en el primer milenio. El ejemplar es considerado una obra maestra en todo manual de historia del arte. El más antiguo en donde aparece como autora, el nombre de una mujer.

sábado, julio 04, 2009

La violencia del rey Josías


La mujer ha debido hacerlo sin poder decir palabra. Ni ejecutar reclamo. Ni pedir explicaciones. Ahora vuelve sola por la calle desierta. Entra a su casa rozando la puerta. Y en la sala de su casa ve su pequeño altar vacío. El rey Josías, el decimosexto rey del reino de Judá, ha mandado a destruir cuánta imagen de la diosa hay en Israel. La figura que la mujer ya no tiene fue hecha por la madre de su madre. La mujer rompe a llorar apoyada en la puerta. La cabeza sobre los antebrazos cruzados. Como si con todo el cuerpo estuviese pidiendo piedad. Bajito, como de costumbre, para no descubrir el secreto, la hija de la mujer susurra al oído de su madre. -No te preocupes, un día la haremos de vuelta, aunque sea con harina de trigo. Hay tanto miedo caminando por ahí fuera. Hay tanta seguridad en las palabras de la niña.